Revista Colombiana de Microbiologia Tropical

Editorial

RETOS DE LA INVESTIGACIÓN Y LA GESTIÓN TECNOLÓGICA EN LA MICROBIOLOGÍA Y LA BIOTECNOLOGIA MICROBIANA EN COLOMBIA.

Challenges of Research and Technology Management in Microbiology and Microbial Biotechnology in Colombia

Nelson Walter Osorio, Ph. D. 

Indudablemente los microorganismos tienen un impacto en todos los espacios terrestres y acuáticos que ocupan. Uno de los aspectos más relevantes de los microorganismos es su posibilidad de establecer interacciones con las plantas cultivadas para uso agronómico, forestal, y/o pecuario. Tales relaciones resultan benéficas o perjudiciales para su uso posterior. Por ejemplo, algunas bacterias y hongos utilizan los tejidos vegetales como sustrato para satisfacer sus requerimientos nutricionales y así se convierten en fitopatógenos que impactan negativamente en la agricultura. Por el contrario, otros microorganismos establecen relaciones mutualistas con las plantas y, por ende, existe un gran interés por su potencial uso en la promoción del crecimiento vegetal. Otros microorganismos son antagonistas de fitopatógenos y de insectos plaga, por lo cual su uso para el control biológico es muy atractivo. Por otro lado, la participación de microorganismos en la elaboración de alimentos tiene una tradición milenaria que se remonta a las civilizaciones más antiguas. No podemos olvidar que muchos microorganismos también atacan nuestros tejidos y generan enfermedades infecciosas que en algunos casos ponen en jaque las defensas inmunitarias y de paso a los sistemas de salud pública. Otros microorganismos degradan compuestos contaminantes (pesticidas, hidrocarburos, residuos industriales) y pueden ser empleados en programas de biorremediación. 

Por todo lo anterior, resulta muy valioso estudiar la Ecología de los Microorganismos en sus diferentes ambientes. Un conocimiento de los factores bióticos y abióticos que controlan sus actividades nos permitirá maximizar sus beneficios y reducir los impactos negativos que ellos tengan en el ambiente, en diversos procesos industriales y en la agricultura. Por ejemplo, en el manejo de la nutrición vegetal sobresalen algunos grupos microbiales tales como las bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico, las bacterias promotoras de crecimiento vegetal (PGPR), los hongos formadores de micorrizas (endo- y ecto-micorrizas), microorganismos solubilizadores de fosfato y los descomponedores de la materia orgánica y los residuos de cosecha, entre otros. Entre los agentes del control biológico sobresalen hongos de los géneros Trichoderma, Beauveria y Metarhizium y bacterias de los géneros Pseudomonas y Bacillus. Así, muchas cepas microbiales han sido empleadas exitosamente para el desarrollo de biofertilizantes y biopesticidas. Las industrias de base biotecnológica se están constituyendo en un factor de desarrollo tecnológico para diversos sectores productivos del país y un gran soporte para la investigación científica, tal como ha ocurrido en diversas partes del mundo.

 

He tenido el privilegio de interactuar con varios investigadores nacionales y de diversas partes del mundo que han logrado realizar avances sobresalientes en la caracterización y evaluación de la funcionalidad de muchos microorganismos que tienen alto potencial biotecnológico. Una muestra de ese talento nacional lo podemos apreciar en el número de esta revista donde resaltan varios trabajos de interés como el que presenta  R.E. González y colaboradores, sobre la Microencapsulación de Lactoccocus lactis, al igual que el estudio sobre la incidencia de Candidiasis en Mujeres elaborado por G.I. Morales y M.C. Yaneth. Sin lugar a duda, el trabajo de Ruidiaz y Cabrera ofrece un manejo interesante frente a la problemática de coliformes en leche con extractos de neem, al igual que la caracterización serológica en bovinos del Valle del Cesar. El manejo de la broca del café con Beauveria bassiana presentado por Suarez y Mejía y el estudio sobre la patogenicidad de Fusarium y Rhizoctonia en arroz resulta de un interés que trasciende las fronteras nacionales. Por su parte, el estudio de Hernández y coautores sigue la línea de interés en fijadores de nitrógeno que promueven la nutrición y establecimiento de leguminosas en las pasturas, un sistema de producción de altísima relevancia en toda la región Caribe. Una entrega de la revista que muestra sin duda diversas aplicaciones de la microbiología tropical en temas de salud humana, animal, vegetal y ambiental.

A pesar de los múltiples avances en la microbiología y en la biotecnología microbiana, existen aún muchas dificultades para la realización de proyectos de investigación y de gestión tecnológica. Una de ellas es la dificultad burocrática del ministerio de medio ambiente y de las corporaciones ambientales para que los investigadores accedan a los recursos biológicos. Por otro lado, la excesiva burocracia en las entidades que financian y aquellas que ejecutan la investigación (ministerios, centros de investigación, universidades) generan un desestimulo para emprender la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad. Por supuesto, ésto no es solo aplicable a la investigación con microorganismos sino que también ocurre en otras áreas del conocimiento. Por otro lado, y no pretendo tomar la vocería de mis colegas, modestamente hago un llamado a tales instituciones en nuestro país, para que establezcan políticas firmes para apoyar proyectos de investigación que contengan un componente serio en la gestión y aplicación tecnológica asociada a los resultados. No podemos darnos el "lujo" de continuar dejando resultados de investigación valiosos en los anaqueles de las bibliotecas universitarias. No podemos pensar que la publicación de los artículos es el punto final de la investigación. Considero que se requiere dar un paso más allá. En el caso de la investigación en microbiología se debe procurar para que los proyectos exitosos en detectar microorganismos de interés terminen en la formulación de inoculantes que lleguen a las diferentes industrias. Los sectores productivos agropecuarios, forestales y ambientales están ávidos de soluciones biotecnológicas para los problemas que enfrentan.

El llamado también va para que las empresas brinden la visión financiera y comercial necesaria en esta fase. Los investigadores usualmente adolecen de este enfoque; muy seguramente esta unión investigador-empresario será favorable para obtener productos de interés comercial. En ese escenario el investigador debería ser socio de tales proyectos, sus capacidades investigativas seguirán siendo fuertes en los problemas de escalamiento industrial de inoculantes, en la formulación, en la aplicación de tales productos y en el desarrollo de otros nuevos.

Un sistema que tenga este tipo de reconocimiento es atractivo para el investigador, no solo porque lo inserta en los medios de producción sino porque lo retroalimenta para la formulación de nuevos proyectos. Este sistema ha sido exitoso en muchos países del mundo (Estados Unidos, Corea, Alemania, entre otros) y es en parte responsable del éxito de industrias biotecnológicas multimillonarias. Me temo que si no se dan los pasos mencionados en diferentes campos corremos el riesgo de ver a muchos científicos desaprovechados y subutilizados. Así, la formación de investigadores en nuestro país, que ha resultado tan costosa, podría terminar en la fuga de cerebros y los generadores de investigación resultaran innovando en otros lugares del mundo. 

Nelson Walter Osorio, Ph. D 

Profesor Asociado. Director del Grupo de Investigación en Microbiología del Suelo. Universidad Nacional de Colombia- Sede Medellín. Editor en jefe de la revista SUELOS ECUATORIALES 

 

 
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